Jóvenes, madres y laboralmente precarias: más recursos y mejores políticas de empleo para las mujeres en situación de exclusión social 07/03/2016

Jóvenes, madres y laboralmente precarias: más recursos y mejores políticas de empleo para las mujeres en situación de exclusión social

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En el Día de la Mujer Trabajadora, ABD, Asociación Bienestar y Desarrollo, y su programa Preinfant, de acompañamiento a la maternidad, han querido recordar y hacer hincapié en las dificultades de acceso al mercado laboral a las que deben hacer frente las madres jóvenes en situación de vulnerabilidad. La inexistencia de servicios y programas de apoyo hace prácticamente imposible que puedan acceder al mercado laboral y que, por tanto, alcancen una independencia económica y personal. Un ejemplo más de cómo la desigualdad de género condiciona el día a día de las mujeres.

Durante el año 2015, más del 50% de los casos atendidos por Preinfant han sido familias monomarentales, la mayoría de ellas con una importante falta de ingresos que, unida a otros factores, las sitúa en una posición de exclusión social grave. Junto al factor económico – más del 85% del total de los casos atendidos por Preinfant carecen de ingresos- también destaca la falta de apoyo familiar. La combinación de estos elementos tiene como resultado una situación de soledad, tanto a nivel emocional como social. El acceso a empleos precarios o, directamente, el desempleo hace imposible que estas madres puedan diseñar un plan de futuro para ellas y sus hijos/as.

Nausica Castelló, responsable del programa, afirma que estas jóvenes mujeres se encuentran inmersas en un ciclo difícil de romper: “Muchas de las mujeres que atendemos son madres a una edad temprana e interrumpen su educación a raíz del embarazo y posterior maternidad. Su nivel de estudios es muy básico y sin el apoyo familiar y de las administraciones les es imposible seguir formándose. Sin más formación es prácticamente imposible acceder a un empleo”. El nivel inferior de estudios, su edad y la falta de empleos adecuados, con condiciones flexibles y un sueldo que cubra sus necesidades, las aboca a una situación de exclusión. Casi un 60% de los casos atendidos por Preinfant son madres con una edad comprendida entre los 14 y los 21 años.

Falta de apoyo familiar y de las administraciones

Marta, usuaria de Preinfant, trabajaba de camarera cuando se quedó embarazada y durante un tiempo lo ocultó por miedo a que la echarán. Cuando finalmente se descubrió que estaba en estado fue despedida, sin finiquito ni carta de despido. En la práctica era como si nunca hubiera trabajado. Sin apoyo familiar, no se sintió con fuerzas para reclamar.

Además de dificultades en el acceso laboral, las mujeres y madres también encuentran problemas para conseguir la conciliación familiar. Es la situación de Mónica, también atendida por Preinfant. Ella, psicóloga infantil con más de 6 años de experiencia y 7 años de estudios entre carrera y postgrado, lleva más de un año y medio buscando trabajo. Fue despedida cuando estaba embarazada, tras coger varias bajas por complicaciones durante la gestación. “No cuento con familiares próximos y eso dificulta la búsqueda de empleo, no puedo ir a pedir trabajo con la pequeña y tampoco creo que sea algo que deba hacer con ella”, explica. La falta de programas y equipamientos públicos a los que recurrir y unos recursos económicos insuficientes para pagar una guardería, le hacen casi imposible poder dedicarse a la búsqueda de empleo. Mónica se define como “una madre indignada, con ganas de trabajar y ayudar pero que se encuentra infinitos obstáculos para encontrar empleo y cuidar a su hija”.

Carla, madre soltera, pudo mantener su trabajo de maitre tras el embarazo. Sin embargo, tras la baja le “ofrecieron” un traslado a otro hotel en un rango inferior. “Se puede decir que me dieron a elegir entre seguir con mi carrera profesional o ser sólo madre. Cambié de hotel, de puesto, y me costó más de un año volver a demostrar mi valía”.

A pesar de los impedimentos que se encuentran en el camino, algunas usuarias de Preinfant se muestran esperanzadas de poder dar un paso adelante. Es el caso de Andrea, que en abril acabará sus estudios para empezar Cocina. Según ella, parte de la sociedad “considera que las chicas jóvenes con hijos han desperdiciado su vida y ya no podrán tener una profesión”. Ella se resiste a dar la razón a quienes piensan así: “Ahora tengo más ganas de terminar mis estudios y tener un empleo porque tengo un motivo más para tener una profesión y un trabajo digno”.

El trabajo diario de Preinfant confirma los datos que refleja el informe Single parents and employment in Europe de la Comisión Europea. En este sentido, en la mayoría de países europeos la tasa de inserción laboral de las madres solteras es considerablemente inferior al de las madres con pareja, lo cual explica la creciente distancia socio-económica entre los dos grupos. Según el informe, sólo el 47,9% de las madres solteras están empleadas a tiempo completo. Por franjas de edad, entre las madres solteras de 20 a 29 años la tasa de empleo a tiempo completo está por debajo del 40%.

 

 

 

 

 

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