Un 75,6% de los hogares atendidos por ABD en el Área Metropolitana sufre pobreza energética 03/12/2015

Un 75,6% de los hogares atendidos por ABD en el Área Metropolitana sufre pobreza energética

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Un 75,6% de la población atendida por ABD en el Área Metropolitana se encuentra en situación de pobreza energética, según muestra el informe Cruixir de dents. La vivència de la pobresa energètica, elaborado con los datos extraídos del Termómetro de Exclusión Social (TES), herramienta de análisis social con la que se recogen las situaciones de vulnerabilidad en que se encuentran las personas atendidas por la entidad.

ABD_InformePobrezaEnergetica.pdf - Visualizar | Descargar (Desconocido)

Económicamente, se entiende que una persona se encuentra en situación de pobreza energética cuando debe destinar más del 10% de sus ingresos a mantener su vivienda a una temperatura estándar adecuada que, según criterios de la OMS, se situaría en el 21ºC para la sala de estar y 18ºC en otros espacios del hogar. No poder hacerlo tiene graves consecuencias en la salud, la economía y la vida social de las personas afectadas.

Entre las causas de la pobreza energética encontramos el alto precio de la electricidad y el gas en España, un 30% más caro que en el resto de Europa, lo que deja buena parte de la población fuera del acceso a estos bienes básicos. A este factor hay que sumar un parque de viviendas construido antes de la existencia de normativas térmicas y, en muchos casos, con materiales de baja calidad y un mal aislamiento.

Creación de un Índice de Pobreza Energética: combinación de la dimensión económica y social de la problemática

El dato del 75,6% de pobreza energética en el Área Metropolitana se ha detectado utilizando el Índice de Pobreza Energética, una propuesta de indicador creado por ABD que incluye, además de la dimensión económica (ingresos de la unidad familiar y gastos de energía), cuatro elementos cualitativos y sociales: pedir de ayuda para pagar las facturas energéticas, haber sufrido cortes nos los suministros, declaró no poder calentar la vivienda, haber encendido más tiempo la calefacción si se hubiera podido hacer frente al pago.

El indicador de pobreza energética que se utiliza de forma habitual se centra de forma exclusiva en la dimensión económica, estableciendo en un 10% el límite del porcentaje de ingresos que se deberían dedicar al pago del gasto energético. Este umbral hace que no se tengan en cuenta aquellas familias que han dedicado menos del 10% a los pagos pero que, aún así, no pueden hacer frente al gasto. De hecho, según los datos recopilados por el TES, un 52,1% de las familias atendidas han tenido dificultades para pagar las facturas de energía y, entre éstas un 29,6% ha dedicado menos de un 10% de sus ingresos a gastos energéticos. Además, un 13,9% de los hogares han dejado de pagar los gastos energéticos y un 5,8% han sufrido cortes de suministros.

La propuesta de ABD es ampliar los parámetros utilizados para calcular la pobreza energética con el fin de obtener una imagen lo más real posible de la problemática. Con el uso del Índice de Pobreza Energética, la cifra inicial de pobreza energética de los hogares atendidos en el Área Metropolitana (63,5%, según criterios estrictamente económicos) aumenta doce puntos porcentuales (75,6%). De este 75,6% de población pobre energéticamente, el 56,2% se encuentra como mínimo en dos de las cuatro dimensiones que contempla el índice.

 

 

 

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